
La primavera entró hace sólo unos días, y en cuanto pude me encaminé al desierto a ver sus efectos. Hacía sólo 20 días de mi última visita, y todo estaba cambiado. Las flores rosadas de la jara blanca (
Cistus albidus) destacaban entre la vegetación, y las blancas de
jaguarzo (
Cistus salvifolius) también empezaban a verse.
Las
coluteas ya estaban cubiertas de sus vistosas flores amarillas. Las
coluteas (
Colutea arborea) son una de las tres especies de arbustos leguminosos de flores amarillas que se en ven el parque, y las primeras en florecer. Además, tienen un bonita historia natural en asociación con un mariposa, que contaré en su momento.
También florecidos los lentiscos, con sus vistosos amentos rojos, y los discretos espinos negros (
Rhamnus lycioi
des) Las mariposas aparecieron ya avanzada la mañana, siendo los
licénidos los más abundantes. Varias
mariposillas azules empezaron a revolotear, entre las cuales pude
identificar dos ejemplares de
Glaucopsyche melanops.
Además, un poco m
ás tarde
también comenzaron a volar las
Callophrys rubi, de alas verde
metálico. Se trata de una especie
característica del principio de la estación. Abejas de varias especies y abejorros iban de
un lado para otro posándose en la
primera flor de jara que encontraban. Y los pájaros (
currucas cabecinegras,
chochines, verdecillos, carboneros y jilgueros) cantaban constantemente. Para rematar, al llegar al arroyo que baja de las fuentes al pie del
convento viejo, una pandilla de renacuajos nadaban
entre los restos de las cañas. ¡Todo augura una primavera muy productiva en el desierto!